16. Bodas de Camacho
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Se encuentran con dos
clérigos y dos labradores en la misma dirección que les
invitan a ver la mejor boda de la Mancha «si vuesa
merced no lleva camino determinado... se venga con
nosotros; verá una de las mejores bodas y más ricas que
hasta el día de hoy se habrán celebrado en la Mancha»,
CXIX, pág. 938; con ellos se van y encuentran preparado
para la boda entre otras cosas «danzas así de espadas
como de cascabel menudo», XIX, pág. 939; danzas que
trocando espadas por garrotes todavía se bailaban en
Ossa de Montiel hace unos años y que ganaron un premio
en Televisión hacia los años setenta; el pueblo o lugar
de las bodas de Camacho que tradicionalmente se
sitúan por allí pudo ser Alhambra, en la misma
dirección y a unos dieciocho kilómetros de La Solana. Nos dice que las bodas se celebraban en un prado cercano, no en el pueblo y conociendo Alhambra, construida como castillo o fortaleza sobre un monte, nada más necesario que para hacer una celebración tan populosa tenerse que salir del pueblo a lugar más despejado. A Camacho el rico, que no era del pueblo de la novia hay quien lo identifica con algún hijo o pariente de Juan Pérez Cañuto, que poseía como diez molinos, una hacienda mayorazgo en Fuenllana por valor de 60.000 ducados y que donó el hospital de Santiago en Villanueva de los Infantes; y nada más lógico que cambiar novelándolo, sobre todo después del fracaso de la boda, por aquello del apellido Camacho. |