3. Entierro de Crisóstomo
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Al día siguiente madrugan para
presenciar el entierro de Crisóstomo, XIII, pág 149; y
en el camino hacia el mismo se encuentran con Vivaldo,
que desviado de su camino a Sevilla con la misma
intención, los invita a acompañarlo; <<le rogamos
que se viniese con ellos a Sevilla>> y Don Quijote
le contesta <<que por entonces no quería ni debía
ir a Sevilla>>, hasta que hubiese despejado todas
aquellas sierras de ladrones y malandrines, de quien era
fama que todas estaban llenas y determinó de ir a buscar
a la pastora Marcela>> XIV, pág. 174. El entierro pudo ser al norte de San Carlos del Valle, en la sierra de Alhambra, y efectivamente, un poco desviado del camino habitual citado. |